12 de diciembre de 2015
El Jefe del Estado fue muy claro al respecto, ya que a cada rasgo que ha sido marca de fábrica del modo en que encaró el gobierno su antecesora, el mandatario definió un camino claramente en contrario al vigente durante la última docena de años. Esto es, al fin y al cabo, lo que parece haber votado una amplia mayoría de la gente, aún muchos de aquellos que lo hicieron por Daniel Scioli, creyendo que su modo de actuar iba a ser diferente al de la habitual crispación kirchnerista.
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Por Hugo E.Grimaldi Agencia DyN
Mauricio Macri decidió mostrar sin tapujos, en su primer discurso como presidente de la Nación, que su gobierno será una contracara bien palpable del populismo, a través del manejo de una escala de valores muy diferente a la que bajaba hasta ahora desde el poder.
El Presidente fue muy claro al respecto, ya que a cada rasgo que ha sido marca de fábrica del modo en que encaró el gobierno su antecesora, Macri definió un camino claramente en contrario al vigente durante la última docena de años.
Esto es, al fin y al cabo, lo que parece haber votado una amplia mayoría de la gente, aún muchos de aquellos que lo hicieron por Daniel Scioli, creyendo que su modo de actuar iba a ser diferente al de la habitual crispación kirchnerista.
"Si los argentinos nos animamos a unirnos seremos imparables"
Lo más ostensible de la alocución de Macri fue el modo en que, a través de las múltiples referencias que hizo sobre el poder de la unidad, el "poner las cosas en común por encima de las diferencias", tal como dijo, apuntó a dinamitar uno de los elementos constitutivos de los populismos, la confrontación permanente, estructura que se manifiesta en la división maniquea entre amigos y enemigos.
Así, al personalismo regente hasta el miércoles nomás, Macri le contrapuso la promesa tangible del trabajo en equipo; al pasado, al que los populistas acuden frecuentemente, la ilusión de un "futuro posible"; a las arbitrariedades, el cruce fecundo de ideas y a la infalibilidad, la diversidad que "nos enriquece y nos hace mejores". En tanto, al autoritarismo, otro motorcito de los populismos, que según Macri busca "quitar la libertad de las ideas y de las personas", le plantó como contrapartida "el amor", nada menos. En este sentido, lo que está claro es que un nuevo relato se ha desplegado sobre el escenario, al menos en este minuto cero y que, desde allí, se baja una clara línea que deja de lado las divisiones, mientras se apela a los "sueños", a la "esperanza", a la "modestia", al "respeto" y a la "confianza", todos valores que la sociedad había comenzado a barrer debajo de la alfombra, atributos que el nuevo presidente parece querer revitalizar.
Al menos desde las intenciones, una mística de este tipo estaría indicando un valioso cambio de enfoque, al que habría que darle algún crédito, al menos por ahora. "Si los argentinos nos animamos a unirnos seremos imparables". Este clamor final de Macri ante la Asamblea de los representantes del pueblo y de las provincias, resultó ser el máximo exorcismo de su discurso.
Con esa frase, el Presidente apuntó a sacudir a la sociedad, para que sea ésta la que se decida a apuntalar el cambio de valores que la ayude a conseguir el progreso y el desarrollo, aunque tenga que apartarse de la comodidad que brinda el populismo facilista. No está de más recordar que el mal populista es venenoso en mil formas, ya que mientras entrega zanahorias a los ciudadanos en nombre de la solidaridad, en su esencia privilegia un individualismo casi monárquico, que busca "ir por todo", anular las instituciones de la República, restringir las libertades y eternizarse.
Lo más difícil, lo que será una verdadera prueba de carácter en relación al proceso que se acaba de iniciar, se verá cuando Macri y su gente tengan que demostrar que tienen vocación y persistencia para mantener toda esta declaración de principios sin trastabillar, sobre todo cuando haya que tomar decisiones difíciles o cuando llegue la hora del pragmatismo de los políticos o sea cuando, en un par de años, comience a picar el bichito de la reelección.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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